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A Max (en tiempos de crisálida...)

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19 de Junio de 2018.

Querido Max, 

El invierno se pone cada vez más frío y húmedo y mientras pasa, yo me pregunto con más frecuencia cómo lo estarás viviendo tú. Qué harás... si aprovechas, como yo, estos días para fundirte con el viento del camino, si las ráfagas de garúa despejan tu mente a la verdad como lo están haciendo conmigo.
Anoche volví a evocarte con la misma fuerza de la primera vez. Hablamos de tanto... y fue todo tan vivo, tan tangible en su irrealidad, que casi sentí el abrigo de tu presencia a mi lado.

Han pasado casi dos meses desde que mi tormenta comenzó. Dos meses que por instantes me parecieron una eternidad y que sin embargo, si me vuelvo para mirar hacia atrás sorprende por lo rápido que han pasado. He sobrevivido pese a que, al encontrarme en la partida de la carrera pensé que no podría atravesar los obstáculos. Pese a las lágrimas de más, a los kilos de menos, he llegado a este punto completa —casi completa— y me doy cuenta que (y quizá vaya a sonar a blasfemia) c…

A Max, siempre.

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11 de Junio de 2018.

Querido Max, 

Hoy me siento mal. No sé si por el clima, el estado actual de mi entorno o una combinación de ambos. El invierno me gusta, aunque no sé si me gusta tanto que sea invierno y además Junio.

Hoy pensaba en las diferencias irreconciliables entre personas. Personas que se quieren o en su momento se quisieron mucho y que ahora por dicha causa se ven en la obligación y/o necesidad de separarse. Pensaba en Pao y en Andrés, en mí y en Moisés. La manera que tiene cada uno de asimilar las cosas, las separaciones. Cuatro personas distintas, cuatro mundos completamente desiguales unos de otros. Yo he optado por aceptar nuestras diferencias e intento vivir con ello, aferrándome a mi fe todavía en pañales y abandonándome en los brazos de quien sé me acompaña... y me ha servido muchísimo. Pao ahogándose en sus miedos, buscando salir a flote, no encontrando todavía un modo del todo efectivo; extirpando a Andrés con dolor y definitivamente de su vida. A diferencia de Mois…

A Max (indefinidamente...)

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09 de Junio de 2018.

Max, 

Estoy asustada. Tengo miedo del mañana.
Mientras tengo planes en perspectiva las cosas parecen caminar bien, pero luego, por instantes, me golpean ramalazos de primitiva soledad, incertidumbre... y entonces el dolor que oprime se apodera del centro de mi pecho. 
Hay muchísimas cosas que he ido pensando en estos días: la esterilización de los gatitos, la posibilidad de la beca para una especialización en España en julio (¿te imaginas cómo cambiaría mi vida si se diera la oportunidad?), ¡y lo más cerca y más tangible!... mi próxima audición por una beca para estudiar teatro la próxima semana. Creo que, desde mis cuatro intentos por ingresar a la universidad, esta será la segunda vez que lucharé por algo que realmente he anhelado por tantos años. ¿Seré capaz de lograrlo? Si sucediera, si el caso se diera, me encantaría compartirte esa alegría... que lo celebraras conmigo. Que me abrazaras fuerte, me dieras un beso largo en la frente y luego me miraras con ese orgul…

A Max (una vez más...)

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07 de Junio de 2018. 

Max,

Hoy todo se encuentra en un estado de extraña calma, como en suspensión... incluso mis temores.
Es como si quisiera estar preocupada por alguna razón pero algo me lo impide. ¿No es irónico? Debe ser que de cierta forma mi cuerpo estuvo acostumbrado, en este último mes,  a estar siempre en guardia, en un estado de angustia constante y ahora que tengo la oportunidad de estar en calma me resulta extraño.
Los días ahora son fríos y sin Sol, perfectos para caminar. Exactamente lo que estuve esperando por casi un año. Ojalá uno de estos días, cuando el trabajo me de tregua, pudiera hacerlo... llevarte conmigo. Y mientras pienso, mantener una charla imaginaria y escuchar en el eco del viento el sonido de tu voz. Ojalá pudiera verte sonreír. Todo sería mucho más fácil de lo que es ahora, yo sería más feliz.
¿Pasará algún día? Me gustaría tener el poder de cambiar las cosas o ver lo que sucederá
en el futuro. Saber si tú estarás en él... no sé si me atrevería a confesarte…

A Max (2da carta)

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01 de Junio de 2018
Querido mío,

Me gustaría saber cuáles son los lugares que frecuentas. A dónde vas cuando no te encuentras en casa, estudiando en la universidad o de pastoral en alguna parroquia. Cuál o cuáles son tus lugares favoritos para pasar un tiempo en soledad, para desconectar por unas horas de quien eres y dedicarte exclusivamente a pasatiempos que te hagan feliz... quizá leer un libro o escuchar música.
¿Cuál es tu santuario? ¿en qué lugar en la inmensidad de la ciudad se encuentra escondido?
Aunque muchas veces he tratado de barajar posibilidades, probar si el destino o la casualidad me bendecían con una coincidencia no ha llegado a suceder, no he conseguido dar con tu refugio. ¿Será que lo tienes? quizá no tienes ninguno y yo solo me imagino que así es. Quizá tu refugio es tu casa, tu filosofado. Y te pasas los tiempos muertos allí leyendo en tu habitación, en la biblioteca o la sala de estar; quizá te distraes de la rutina en la cocina, experimentando con la preparación al…

A Max

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30 de mayo de 2018.
Querido mío, 

He vuelto a la realidad una vez más.
Al trabajo, al octavo piso de la biblioteca... a este frío que se le cala a uno en lo más profundo de los huesos, y si no fuera por el estado de ánimo tan feo en el que me encuentro me encantaría salir a caminar. Caminar infinitamente. Dejar que el frío se cuele a través de mi ropa y sonreír. 

¿Sabes? Caigo en la cuenta de lo mucho que me gustaría verte atravesar aquella puerta, escuchar tu voz... verte sonreír. Contarte lo despanzurrada que me he sentido y que me digas que todo mejorará, que solo tengo que tener fuerza y paciencia. De todas las personas del mundo sé que eres el único que me comprendería, que sabría de esta extraña sensación de soledad que lo ha abarcado todo, que se ha apoderado de todo... mi querido, yo daría cualquier cosa por que tú me oyeras en este instante, que respondieras a mi súplica callada y nocturna y vinieras a darme el consuelo que necesito. 
¿Por qué me ha tocado a mí enfrentar una prueb…

Estrella Polar

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Jamás me he sentido tan sola y perdida como en estos días; y aunque no encuentro a mi alrededor nada más que caos, tu recuerdo se ha convertido en mi estrella Polar. 
Mi refugio, la salida más efectiva en estos tiempos de dolor. 
Luz en la oscuridad, paz en los instantes en los que mis miedos más primarios han emergido para atormentarme con saña y sin compasión.  En que la angustia se me ha vuelto insoportable; en que el miedo ha engullido por completo mi escasa calma.  Ahora que soy tierra arrasada y valdía embebida de sangre y lágrimas, con sus demonios sueltos y triunfantes moviéndose al compás de una danza desenfrenada de traición por cada rincón de mi alma vacía, extenuada…  sombría, aguantando el tipo cada día mientras mi interior es un manojo de nervios; un pájaro enjaulado que se ha desgarrado la garganta a fuerza de clamar su liberacion.
Aunque de momento no encuentro tregua ni solución… tú eres equilibrio en esta etapa de desolación.