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Déjà vu

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Dos de los mejores sentimientos que he experimentado sucedieron en invierno.  Y como una extraña manera de demostrarme que el tiempo es cíclico, que todo se repite en diferentes espacios de tiempo y personas; ambos se fueron de mi vida al final de la estación. Dos inviernos consecutivos. 
El uno llevándose más que el otro; uno dejando más miel, el otro más hiel.
Mi vida ha sido un déjà vu; un interminable torbellino de cambios. De abrir y cerrar ciclos. De revivir con llegadas inesperadas y despedidas en la misma medida. Aceptación constante e ininterrumpida. Tanto así que me ha faltado tiempo para las bocanadas de aire, para recuperar el aliento antes de volver a sumergirme en el mar de acontecimientos; en un crónico estado de sorpresa (no siempre para bien). 
Y así… en vilo también, me ha esculpido de una forma en que solo había soñado que lo haría. Me ha puesto a prueba definitiva y ha formado mi cuerpo —y en vías de mejora— y mi carácter al de la mujer que realmente espero ser de aqu…

Día 76.

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Querido (o no tan querido) tú,
Esto es raro… estoy haciendo algo que no me había imaginado hacer ni en los próximos mil años. Estoy escribiéndote una carta aun cuando todavía formas parte de mi vida, de mi día a día, con el riesgo a que quizá mientras yo te escribo, tú aparezcas en cualquier momento por la puerta para ponerme al tanto sobre algo o pedir alguna cosa, algún pendiente (por que ahora tus apariciones se limitan a eso) y yo no sabré donde ocultarme para no morir de la vergüenza, para no enrojecer y evidenciar de esa forma que algo me traía entre manos, aunque tú no tuvieras ni idea de lo que se trata.
Todo ha sido tan rápido —como cuando nos conocimos— todo ha sucedido tan intempestivamente y ha sido tan asquerosamente cruel (al menos para mí) que siento mucha rabia con el mundo, por la injusticia con que me lleva tratando la vida; por querer hacer y decir tantas cosas y al final tener que callar, conformarme con la inamovilidad por no saber cuál será tu reacción ante mi ím…

Evocación

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Hoy escribí un poema y todo él exhalaba tu nombre. Entre palabras se me abrieron viejas cicatrices,  y ulcerosas, palpitantes, escaldadas; sangrantes y espantosamente supuradas...  son tan horrorosas como los primeros días.
He sentido en cada pulso del papel agonizante escurrirse las fuerzas de mi cuerpo, y te he llamado a gritos hasta que la voz se me ha apagado. Llorando a lágrima viva con los ojos secos, te he encontrado en los torcidos caminos de mis sueños... empantanado, perfectamente aclimatado a la atmósfera de mis terrores primarios, y una única pregunta ha bramado en mi pecho cerrado: ¿Por qué?¿Por qué te asentaste en la frontera de mi incertidumbre, en territorio enemigo? ¿Por qué delimitaste con mi sangre tus líneas  en terreno agrietado y seco? ¿Por qué haz de condenarte sin condena y sumergirme a mí en angustiosa miseria? ¿Por qué me has traicionado?

Porque quieres... porque puedes. Solo yo soy culpable.
Amarte selló mi sentencia.  Yo puse en tus manos el puñal que hoy entierras en mi pecho. Y…

¿Estoy equivocada?

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Como el amor de mi vida o el sueño de mi vida, ésta ha sido siempre la pregunta de mi vida; mi interrogante y traba más ancestral, la que ha vivido conmigo desde el instante preciso en que mis ojos se abrieron a la luz del mundo por primera vez. 
¿Estoy equivocada? 
¿Mis pensamientos, mis ideas... mi concepción de la vida y el mundo, de lo que espero ser para él está tan errado que me ha llevado a lo largo de todos estos años a errar tan repetidamente, a no conseguir el sueño tantas veces buscado, la persona tan querida... la meta trazada?


Hoy, a las 06:45 de la mañana, mientras veía la garúa caer sobre las calles grises a través de la ventana del autobús de camino a un día más de oficina me llegó el quiebre. Y aquel punto de inflexión me ha hecho cuestionar por enésima vez aquella pregunta tan arraigada.  Hoy por hoy, de una vez por todas... de forma decidida y definitiva sé que tengo que ponerme a salvo.
Pese a que nada en mi día a día pueda considerarse perfecto, nada me ha causado tant…

A Max: Recuerdos...

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Pensado en que hoy podría ser el día en que vuelva a verte todos los sentimientos que normalmente permanecen ocultos en mi interior de pronto comienzan a aflorar y poco a poco, van tomando protagonismo, materializándose en mi piel en una mezcla de alegría y angustia, miedo y expectativa... dolor y placer.  
Todo lo vivido en los últimos días no ha hecho más que llevarme a ti y —una vez más— a tus recuerdos. Este que dejo a continuación es uno de ellos. Mi tesoro más preciado. 
La primera inspiración... aquella primera carta que, sin que lo supieras, escribí para ti.  


19/05/2017 - 11:28 am.

Querido Max, 

Hoy siento la necesidad de escribirte. 
Aunque tú no lo sepas, y yo no quiera que lo sepas ni ahora ni después, llevo pensando en ti ya muchos días... muchos. Sin querer un día caí en la cuenta de que no podía sacarte de mi cabeza; en que, y aunque en un principio no lo haya notado, tienes algunas cosas que te hacen parecido a mí, como el hecho de que leas novelas, que hayas reconocido en e…

A Max... (*periodo mariposa.)

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06 de julio de 2018

Querido Max, 

Esta es una mañana más de invierno, de calles y ventanas perladas de garúa. De toda la vida cubierta de una extraña pátina de melancolía. Y yo, contemplando el exterior desde mi oficina, en tu dirección, te traigo de nuevo hasta mí. 
Has tenido mucho tiempo de descanso, querido mío. Los engranajes de mi existencia por fin encontraron su punto de encaje y ahora la vida vuelve a llenarse de paz, de esperanzas y risas... de expectativa ante lo que vendrá. He encontrado el modo de amarme sin lastimarme y ahora no me cuesta aceptar a voz en grito lo que me hace falta, lo que necesito... lo que sé que quiero y me hará feliz; y después de los meses de tormenta por los que a fuerza tuve que atravesar, no tienes idea de la bendición que aquello significa para mi.

Soy feliz.

Y mira que tú entiendes de lo inusual de aquella afirmación en mis labios, pero no puedo definir de otra manera el que ahora sienta tanto cuando aun hayan tantas cosas que concretar... y es que …

A Max (en tiempos de crisálida...)

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19 de Junio de 2018.

Querido Max, 

El invierno se pone cada vez más frío y húmedo y mientras pasa, yo me pregunto con más frecuencia cómo lo estarás viviendo tú. Qué harás... si aprovechas, como yo, estos días para fundirte con el viento del camino, si las ráfagas de garúa despejan tu mente a la verdad como lo están haciendo conmigo.
Anoche volví a evocarte con la misma fuerza de la primera vez. Hablamos de tanto... y fue todo tan vivo, tan tangible en su irrealidad, que casi sentí el abrigo de tu presencia a mi lado.

Han pasado casi dos meses desde que mi tormenta comenzó. Dos meses que por instantes me parecieron una eternidad y que sin embargo, si me vuelvo para mirar hacia atrás sorprende por lo rápido que han pasado. He sobrevivido pese a que, al encontrarme en la partida de la carrera pensé que no podría atravesar los obstáculos. Pese a las lágrimas de más, a los kilos de menos, he llegado a este punto completa —casi completa— y me doy cuenta que (y quizá vaya a sonar a blasfemia) c…